jueves, 4 de junio de 2009

EL SECRETO CONFIADO AHORA SEÑAL

El cielo azul es precioso y aún más cuando te tumbas a mirarlo. No distingues ni el principio ni el final ya que no hay ningún punto con el que orientarse.
Cuando hago esto puedo pensar con claridad. Por muchas cosas que se me hayan podido pasar antes por la cabeza, aunque fueran muy importantes o insignificantes, cosas alegres o dolorosas, a pesar de que todo lo que me rodease me estuviera llamando intentando devolverme a ello, el cielo azul es el que me atrapa. Nada ni nadie podrían hacerme volver hasta que yo lo decidiera. Creo que pasaría lo mismo si me tumbara a ver el cielo de la noche.
Me encanta mirar las nubes pasar y sentir los débiles vientos calurosos que las mueven. Sí, me gusta mirar el cielo. En esta época es diferente. Es diferente al invierno o al otoño. Las hierbas
acarician, por la noche las estrellas son más visibles y la luz de la luna es más intensa. Siento el calor en mi cara aumentando el flujo de la sangre, la fragancia de las flores y la hierba nueva y el olor a madera de la ventana.

Nunca volvería a mirar atrás, al pasado, si pudiera volar en este cielo azul. Clavaría mi mente en el presente y sobre todo en el futuro que espera a lo lejos en el horizonte.
Aún hay que conocer la tristeza a fondo y hacer frente al dolor para aprender. Hay que lograr encontrar un nombre para cada uno de los nuevos sentimientos desconocidos. Disfruto en lo desconocido que se presenta al despertar de un revelador sueño reflejando mis ojos el blanco de las nubes.
Sólo nosotros sabemos si lo podemos lograr, sólo nosotros daremos fin a nuestra búsqueda; por eso seguiré buscando mi libertad en este cielo azul. Volaré, emitiendo sonidos semejantes a crueles palabras para deshacer todo aquello que me frena.
Escucho los latidos, resonando con fuerza en mi cabeza, en las muñecas, en el pecho, la respiración resuena.
Están cegados, sin comprender lo azul que es el cielo en realidad, envueltos en falsedades, anclados al lugar, incapaces de llorar, manteniéndose vivos y perdiendo una pizca más de momentos.
Hay dos formas de escapar: escapar sin propósito y escapar con propósito. A la primera se la llama flotar y a la segunda volar. Tú eres quien decide cuál de las dos fue tu vista desde lo alto, pero es un error elegir tu camino basándote en los pecados que llevas contigo. No deberíamos elegir nuestros caminos dependiendo de los pecados que llevamos sino que deberíamos llevar nuestros pecados en el camino elegido. Las palabras "volar" y "caer" van de la mano. Aun así, cuanto más concentrado estás en volar más olvidas ese detalle. Como resultado, terminas volando por encima de las nubes incluso después de morir. Sin caer al suelo, pero como si cayeras al cielo.

Would you betray a friend to prove you´re cold and then walk away?
Dou you still think that we´re not brave if we don´t bleed?