domingo, 18 de julio de 2010

De qué maneras tan retorcidas se pueden llegar a echar de menos a algunas personas...

Es algo que se me ha ocurrido al pensar si escribo y hago públicos mis nuevos desvaríos o los dejo aparte y privados.
No me gusta este blog. Lo leo desde el principio y me acuerdo de demasiadas cosas. Odio esta clase de recuerdos cuando son así. Y mucho más hoy. O ayer.
No me gusta verme crecer. Creo que estoy medio torcida.
Y mejor paro aquí antes de hacer de esta despedida o comienzo una entrada en condiciones.

Pues nada, que hola o adiós (a muchas cosas)