lunes, 14 de abril de 2008




El frío es maravilloso. Es tranquilizador y relajante. Todo se congela en un instante ,todo lo que tu quieres que se congele se queda ahí. Lo que no deseas que se quede se rompe en miles de pedacitos de cristal anacarado de inefable fulgor. El frío te hace inmune a sentir. Se duerme el cuerpo y sientes cómo el aire frío entra por tus pulmones. Eso es lo único que se siente.

Ultimamente estaba todo demasiado caluroso. No pasa nada por un poco de calor, a veces es agradable, pero se estaba haciendo demasiado largo . Después de ahogarse en este ardiente sol por fin llegó un pequeño , pero no por ser pequeño menos refrescante , copo de nieve.

Le cayó en la frente y se fue derritiendo. Aun así sigue sintiendo el tacto , la temperatura , la liberación del pequeño copo de nieve. Aunque ya no esté tan presente como antes ha dejado una marca. Una marca de frescor que no se borra. Aunque el tórrido y desesperante sol siga brillando con fuerza en el cielo, cegando la vista con sus luminosos rayos, tiene la esperanza de sentir de nuevo el frío. Aunque siga abrasando , tiene la esperanza de volver a ver un campo nevado con árboles deshojados y blancos , de volver a sentir el gélido aliento del viento. De ver un cielo donde ,aunque el sol sigue brillando , las ilusiones vuelan libres.


Todo gracias a ese pequeño copo de nieve.

lunes, 7 de abril de 2008


Ya no recuerdo el sentimiento de ser como los demás ; ese sentimiento de aquella rutina , de los días pacíficos , de la felicidad hallada en los pequeños y grandes detalles... Antes era como vivir en los cálidos rayos de un sol protector y dormir en la sumisa calígine de una luna que amparaba y custodiaba. Antes todo era diferente. Antes el mundo era un diáfano charco indolente. Ya no. Ahora el charco no es más que un légamo trémulo donde las esperanzas han quedado atrofiadas en lo más hondo.

Antes todo era un sueño , ahora todo no es que sea nada; ahora todo es demasiado. Ahora todo es miedo , pues la humanidad me lo ha causado por sí misma. Todo es ahora límite ,caos ,un inerte vórtice en el cual yo me encuentro.

Quiero salir. Quiero que todo vuelva a ser como antes ,quiero ser como antes; quiero borrar estos recuerdos y sustituirlos por otros. ¿Por qué todos se quejan de sus cicatrices? Las mías aún no han cauterizado y sangran ,y duelen . No me dejan cerrarlas , las abren más. Duelen, atormentan y estoy sola. ¿Por qué nadie las cierra? ¿Tan horribles son que nadie se atreve a curarlas? Entonces debo seguir como hasta ahora y no mostrarlas ¿no? Pero aun así siguen doliendo. Me han atormentado durante años y cada vez hay más.

Por favor, que alguien me devuelva mi mundo de antes... que alguien las cierre ya.

sábado, 5 de abril de 2008


A veces me gustaría que las personas a las que quiero me pertenezcan. Es una pena que eso no sea posible.

Esas personas no me pertenecen y se pueden alejar de mi en cualquier momento. Ellas van y vienen cuando les apetece sin percatarse demasiado de los demás. Cada vez que tengo un@ nuev@ amig@ es como estar en una alta roca. En su cima solo hay 5 cm de tierra en la que yo me encuentro de puntillas. Normalmente suelo permanecer ahí de puntillas ,pero en ocasiones , cuando me percato de que en cualquier momento me puedo caer, me doy cuenta del dolor que sienten mis pies. El viento es el que me mantiene ahí , pero se puede volver contra mi y dejar de ayudarme y entonces , siguiendo su curso , me abandona , y caigo. Puede simplemente abandonarme , pero también es posible que una de sus ráfagas me desequilibren y también caiga al vacio.

He caído muchas veces. Aun así nunca llegué a tocar el palmo de tierra que se extiende indefinida y libremente a los pies de la roca. Me sujeté a la roca y volví a escalar para volver a la cima a estar de nuevo con los doloridos pies de puntillas a darle otra oportunidad al viento.

En una ocasión el viento no me envió ninguna ráfaga, simplemente me abandonó. Ese viento era fresco , apaciguador . Hacía que el dolor de mis pies se esfumara , pero me dijo adiós.

Aquella vez yo no caí por el dolor . Bajé la roca para no volver nunca más a ver al viento. Fue difícil bajar la roca . Lo intenté duramente y poco a poco llegué a la tierra verde y solitaria que me recibió con los brazos abiertos. A veces encontraba la paz pero otras echaba de menos a ese viento y a los demás vientos.

La tierra ya no era tan pacífica como antes; seguía siendo igual de solitaria y tranquila , pero, justamente por eso no me llenaba.

Entonces volví a la alta roca. Volví a escalar desde lo más bajo en busca de los vientos . Quería volver a la cima....



miércoles, 2 de abril de 2008

Los hombres con ojos de borla de polvos, recogieron su carga de máquinas y tubos, la botella de melancolía líquida...No lo sueltes. No dejes que un torrente de melancolía y filosofía lóbrega invada el universo.