
El frío es maravilloso. Es tranquilizador y relajante. Todo se congela en un instante ,todo lo que tu quieres que se congele se queda ahí. Lo que no deseas que se quede se rompe en miles de pedacitos de cristal anacarado de inefable fulgor. El frío te hace inmune a sentir. Se duerme el cuerpo y sientes cómo el aire frío entra por tus pulmones. Eso es lo único que se siente.
Ultimamente estaba todo demasiado caluroso. No pasa nada por un poco de calor, a veces es agradable, pero se estaba haciendo demasiado largo . Después de ahogarse en este ardiente sol por fin llegó un pequeño , pero no por ser pequeño menos refrescante , copo de nieve.
Le cayó en la frente y se fue derritiendo. Aun así sigue sintiendo el tacto , la temperatura , la liberación del pequeño copo de nieve. Aunque ya no esté tan presente como antes ha dejado una marca. Una marca de frescor que no se borra. Aunque el tórrido y desesperante sol siga brillando con fuerza en el cielo, cegando la vista con sus luminosos rayos, tiene la esperanza de sentir de nuevo el frío. Aunque siga abrasando , tiene la esperanza de volver a ver un campo nevado con árboles deshojados y blancos , de volver a sentir el gélido aliento del viento. De ver un cielo donde ,aunque el sol sigue brillando , las ilusiones vuelan libres.
Todo gracias a ese pequeño copo de nieve.




