
Baile bajo la lluvia. El no parar de mover ni los brazos ni las piernas. Todo se torna al revés y a la vez vuelve a estar donde estaba. Recuerdo aún aquellos días que nadie logró ver, sólo unos pocos, pero para ellos ya ha dejado de llover.
Voy a esperar unos días a que vuelva la lluvia de la que antes disfrutábamos todos y, en honor a vosotros y a nuestros recuerdos, bailaré.
Pisaré de nuevo los charcos para salpicar al aire con el agua. Me mojaré de nuevo los pantalones y lo que haga falta para volver a rememorar lo que antaño fuimos. No me cubriré con ningún paragüas y correré libre.
Tocaré el arpa de hilos de aire, sonarán las flautas de los árboles, caerá encima mío la percusión, tocarán sus teclas las hojas... y yo bailaré.
¿Recuerdas, alma unida, aquella vez en la que nos refugiábamos de la lluvia? No salía nadie pero dos almas rieron y salieron a la pista de baile de la que brotaban cristales voladores y estas los giraron y bailaron con ellos. Y de repente ocurrió lo que los demás querían, justo a los pocos segundos de salir a bailar la música cesó.
Adiós lluvia , adiós a todos.


