Un corte más, por el odio a tu existencia, por remitir el dolor. Más sal en las heridas abiertas.
Mira el charco a tus pies, recuerda bien qué es lo que ves en él. Una vida reflejada, siempre dolor, nunca esperanza. Mira a la cara inexistente de tus hermanos muertos, roja y malformada. Mírala bien, que no se te olvide y recuérdalos, a pesar de no haberlos conocido. Recuérdalos y recuerda también de dónde vienen , cómo surgieron, el dolor que te causaron, el miedo que te infundieron. Recuerda ahora lo que los quieres y lo mucho que desearías haberlos conocido, la piedad, el respeto. Pero recuerda, siempre, ese miedo. El que a temprana edad llegó, 11 primaveras, veranos, otoños e inviernos, 11 y el miedo.
La sangre remite, no lo permitas. Otro corte más para que fluya sin pausa. Matando cada segundo con cada expiración. Os fuisteis y yo sigo aquí. No lo merezco. Pero, no sé por qué, todavía aún tengo permitido llorar, a pesar de haberme negado. Y todavía tengo derecho a vivir en libertad, a pesar de haber renunciado.
Un poquito más de sal para cerrar estas heridas abiertas. Más sal para continuar andando unos segundos más en este infierno celestial.



No hay comentarios:
Publicar un comentario