Tras un largo y caluroso verano
llega un otoño seco
y a veces mojado.
Seco, por la falta de tu agua.
Aquella que empapaba mi llanto ,
aquella que apagó el fulgor del sufrimiento.
Mojado, por las lágrimas.
Las que sucumbieron por ti,
las que crearon achacosos caminos
que tú habías borrado ya de mi.
Caen las hojas;
se secan tus recuerdos.
Se acerca el frío ,
la frialdad malévola.
Esperaré-te esperaré-.
Sólo hasta el fin de la primavera;
cuando las mariposas cesen sus cabriolas,
cuando las mañanas se vuelvan eternas.
( Este poema lo he hecho hoy en 8 minutos contados. Con eso explico lo poco currado que está)
No hallarás la vida que buscas
Hace 3 semanas



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