lunes, 4 de agosto de 2008

Little Red Riding Hood


En un campo estenso , cubierto de flores de iris blancas se encuentra una niña que bajo su dulce sonrisa oculta una intensa atrición .Todas las tardes juega con el viento y con su único consuelo , un niño inocente y puro que de la dura vida nada sabe.
- Ya se está ocultando el sol , es hora de irme.
- Yo me quedaré un poco más , no quiero volver a casa aún . Mañana nos volveremos a ver, ¿verdad Samael?
- Si , hasta mañana.
La pequeña vió como se alejaba el pequeño rayo de luz que alumbraba todas sus tardes y después de recoger algunos iris volvió a casa.
-¿Donde has estado?- sonó estrepitosa una voz iracunda.
-Estaba en el campo de iris , padre.
El hombre le dió una bofetada ; de lo acérrimo que fue el golpe la niña cayó al suelo y las flores cayeron con ella entre lo cristales de botellas rotas.
Se escuchó un chirriar. Detrás de una vieja puerta entreabierta , cubierta de arañazos y brechas , se asomaron unos ojos temblorosos, sin vida. No hicieron nada , sólo observar y con un gesto afligido la puerta se volvió a cerrar. Le prosiguió al chirrido el silencio y más tarde , como ocurre con el huracán, comenzaron el estruendo , los gritos , los ruegos de parar y por último , un silencio más.
Llegó la mañana y la pequeña , aún dolorida , comenzó como de costumbre ha hacer las tareas de la casa y ha recoger los cristales rotos. Después volvió al campo de iris blanco a ver al joven que para ella representaba todo lo que no tenía. A diferencia de ella , a él no parecía faltarle nada : su ropa era de la mejor calidad , su piel era blanca , sin manchas ni heridas , no tenía ningún rastro de maldad y su inocencia era pura.
Allí estaba él , junto a las flores. Las lágrimas comenzaron a caer por sus doloridas mejillas. Él se percató de que estaba allí.
-¿ Porqué lloras? ¿Es por la caperuza que tanto quieres tener otra vez?
-Si...- volvió a dar la misma excusa pésima de siempre tratando de ocultar su situación en casa.
- Pues no llores más , hoy tendrás lo que querías. Mira, - le tendió un trozo de tela- es blanco , como estos iris. Ya no tendrás que llorar más.
La miró con unos ojos tan inocentes , le dijo unas palabras tan amables y sonaban tan sinceras que la pequeña rompió a llorar , esta vez de alegría. Se puso la caperuza , suave y cálida y luego lo abrazó.
El día pasó volando y llegó la despedida.
Una vez más , en casa. Ese día nadie la recibió. Había un profundo silencio.
Fue a su habitación , no había nadie. Fue a la de su abuela. Encontró un cuerpo tendido en el suelo. La sangre cubría gran parte del suelo ; ella se abalanzó sobre su exánime abuela . Era una anciana alegre y amable , siempre la había cuidado durante la época en que su madre vivía pero cuando él llego y le arrebató a su madre todo cambió. Se había convertido en un decrépito cuerpo con ojos sin vida y asustados que se asomaban siempre por aquella puerta pero que nunca salían.
¿ Qué importaba ya? Ahora lo que importaba era dónde estaba aquella criatura salida de lo más profundo del averno, aquel hombre que le arrebató no solo a su madre y a su abuela , sino su propia vida. Había engullido su infancia , la había engañado con su sonrisa falsa cuando su madre vivía.
- Me acabará quitando lo único que me queda.- Dijo en susurros mientras agarraba con fuerza su preciado regalo.
Cogió uno de los cristales que había tirado entre la sangre y fue en busca de la persona , no , el ávido y cruel lobo famélico que le había quitado tanto.
Allí estaba , entre el alcohol mezclado con sangre , sentado en una silla. Con una mueca que se asemejaba a una retorcida sonrisa se volvió hacia ella. La rabia de la pequeña no dejó que hiciera ningún movimiento más porque atravesó el cristal su cuello , rompió su cráneo la botella , y golpeó su cuerpo la silla. Todo había terminado.
Quería ver las flores de iris , quería ver ese blanco que le recordaba a él , quería sentir esa esencia que corría por el campo , quería verle a él. Esperó y esperó hasta el día siguiente para poder verle. A lo lejos divisó una silueta ; ya había llegado.
La chiquilla intentó contener las lágrimas , pero no podía. " Le volveré a decir que es porque no tengo una..." Sus pupilas se dilataron del terror , bajó la mirada y se topó con un intenso color rojo. Ya no era blanca , la había manchado. Había manchado lo que él le había regalado; tan blanca , tan limpia y ahora , por su culpa , estaba salpicada de sus penas , sus problemas , ahora estaba corrompida.
Cuando levantó la mirada él la observaba sorprendido. Se mezclaba el hedor de la sangre entre el dulce aroma de las flores.
- No te acerques a mi o tú también te corromperás , no sabes nada de lo que me ha ocurrido , eres muy inocente y quiero que sigas así , no quiero que cambies. Gracias por todo.
Hecho a correr con su caperuza roja ,con sus últimas palabras clavadas en su alma y con la despedida doliéndole.
-Yo ya lo sabía todo , caperucita roja...- dijo en voz baja con una sonrisa triste.

sábado, 2 de agosto de 2008


Arrinconada, llora en un escalón, sola, perdida y sin esperanzas de ver un amanecer limpio en su triste vida.
Ve pasar a la gente delante de ella sin inmutarse por su oscura presencia. No sienten su dolor y ella no comparte sus penas ya que a nadie le van a importar. Siente los lamentos del mundo chocando con su ya atrofiada alma.
El mundo la ha ido marchitando, el mundo la está matando. Se pregunta a sí misma, como muchas otras veces ha hecho, si debería hecharse a llorar o seguir con esa fachada que la protege de la realidad y no derramar lágrimas. Escoge que el húmedo reflejo de su alma se deslice por sus mejillas.
Comienzan a derramarse con profusión asombrosa al recordar que está sola. Recuerda a los que están solos, recuerda a los que sufren.
Mientras su ánima se lamenta y retuerce atisba en su interior algo cálido, que la reconforta. El calor emerge desde lo más abismal de las esperanzas que le quedan y ve ante sus ojos una mano firme que se le antojó segura.
Su mano se alzó en el aire y lo que encontró fue, una vez más, dolor y perdición. La firmeza de la mano se desvaneció ante sus ojos con la misma rapidez que pasa el presente a ser pasado.
Y finalmente, como siempre, se percató de que nadie le tendería la mano, de que nadie sentiría su dolor, de que la persona que siempre espera nunca llegaría y que, después de todo ese tiempo ahí sentada derramando lágrimas, el cielo lloraba con ella y sus lágrimas de luna habían empapado ya sus cabellos.

viernes, 1 de agosto de 2008


En medio de un lago hay una montaña enorme. En esta montaña hay una cueva cuyos miles de caminos pierden y confunden. En el lugar más recóndito de uno de los caminos se encuentra una pequeña caja. Dentro están mis sueños, ilusiones, esperanzas, pensamientos y.... algo más. Algo que no quiero que veas ni que vean.
No atraveséis el lago, no trepéis la montaña, no encontréis la cueva, no busquéis en los caminos y, sobre todo, no abráis la caja .
Lo que no quiero que veáis es horrible. Está roto, yo lo he roto. Sus fragmentos han sido desgarrados de una manera tan tremebunda que abominables figuras se han formado. Aun así deseo que se quede tal como está porque es lo único que me queda para recordar los retazos de aquellos días felices.
¿Por qué habéis llegado hasta la caja? Os he tenido que vendar los ojos para que no lo veáis pero, a pesar de todo, lo estáis arreglando. No os dais cuenta de lo que estáis tocando. Es muy preciado para mi, es delicado y si me lo acotejáis recordad que tendréis que cuidarlo.
Quiero que esté roto. Luego me lo romperéis y no dejaré que eso pase . Al final llegará el momento de que lo destrocéis pero lo evitaré una vez más. Lo volveré a romper yo misma, romperé todo lo que estáis arreglando ahora antes de que terminéis.
Pero también quiero que deje de estar destrozado. No sé lo que hacer...
Esta vez confiaré en vosotros. Os lo entregaré para que hagáis lo que queráis con "eso". Rompedlo, arregladlo, ataviadlo, engañadlo, heridlo, abandonadlo. Pero hay una cosa que no dejaré por nada del mundo que toquéis, se quedará tal como yo lo dejé para siempre porque sólo una persona podrá acercársele .
No os atreváis a pensar que podéis cambiar eso de mi. Esa parte de mi nunca cambiará, se quedará congelada como ahora . Lo demás es vuestro.

domingo, 27 de julio de 2008

Simplemente escribo. Quiero que mis dedos hablen en códigos y símbolos, en formas y puntuación.
Quiero que se deslicen por una pizarra vacía, llenándola de ideas y pasión. Quiero que otros la lean y observen, y quiero que - por un breve y efímero momento - vean lo que yo veo. Que entiendan el mundo a través de mis ojos, y que se alegren, se entristezcan, confundan, tuerzan y transformen. No es el ego lo que me guía - no hay nada suficientemente bueno dentro de mí como para no detenerme ante nada para conseguirlo, ninguna explosión de matemáticas y ciencia y pasión que amenace con rasgar mis costuras .
Hay algo dentro de mí - como un gusano dentro de una manzana-. Agitando el polvo de unos engranajes que anima a mis manos a dibujar y escribir .
Con estas manos puedes parar el tiempo, ver lo que veo. Puedo hacer que sientas y veas cosas simples como el crecimiento del mar en la orilla, la hierba agitada por el viento o ojos brillando con la luz de una estrella. También cosas complejas como la incesante actividad de un hormiguero o millones de motores del deseo actuando.
¿ Puedes verlo? ¿No es maravilloso? Entonces tal vez comprendas porqué escribo y dibujo.
Lo hago por que de ese modo puedo crear. No todo lo que creo existe, sólo sé que estoy aquí y que mis palabras siguen fluyendo, y mi propósito aún existe.
Lo hago porque todo es maravilloso, porque estoy sola y rota, triste y cansada. Y porque todos somos todo eso y más, de diferente manera.
Por encima de todo , escribo y dibujo .

sábado, 26 de julio de 2008

You know what I love? People who lie. People who speak half-truths and quarter-truths and sometimes ten-and-a-fourth-truths. All those ugly, stupid people. People who compare you to a summer's day or a flower because "they love you."

"Well, I love you, too."

"I love you lots and lots. I promise you." And you should believe me because I tell you. Not because I SHOW YOU with actions or because I do anything for you. Just believe me because I will spend a "minute and a half" every now and then to give you a "two-thirds-truth" that suggests something about the way you look or the way you make me feel. I'll maybe writte a paragraph and a "half" so that you understand, so you look at me and think," Yes. I believe."

Do you believe? Because I don't.

Oh, you're so "special"! You're so GOD DAMN "SPECIAL"! But you're only SPECIAL right NOW because I SAID you were so freaking SPECIAL. And in a few days or weeks or months or "minutes" when I decide you're not special you "won't be". YOU'RE not special, "I am". I'm special because I can lie to you. Get it? And you believe it. You trust me so much and you love me so much that you will believe.

And you know what I "hate"?

People who believe.

martes, 22 de julio de 2008

Una mujer de labios azabaches
y vestida de espuma violeta
acompasa lentísimas liturgias
por cementerios de clemátides
anhelando lluvia que no llega.

Un hombre con un ramo de luna
busca clemencia en la noche
cual Aqueronte de almas salpicadas,
cual océano de nenúfares,
implorando por la alevilla muerta.

Un@ niñ@ arropad@ por una ala roja
y por penas dolorid@
rastrea en la calles pretéritas
vestigios de los anturios
que de todo l@ protegían.

viernes, 23 de mayo de 2008


El ambiente era pesado. A pesar del intenso calor no asomaban de la bóveda celeste los rayos del sol .
De camino al apacible lar pensaba, como siempre, en lo que me hubiera gustado encontrarte.
Así, en algún momento, como si de pensamiento taumatúrgico se tratara desde atrás apareciste y por delante de mi pasaste, raudo y alígero. Yo inexistente.
No conjuré , aun así , tu nombre. Vi cómo la distancia entre tú y yo era acrecentada por segundos y, en algún momento, sin darme cuenta, me vi a mi misma corriendo tras de ti. No había tenido oportunidad de atisbar tu efigie, tu batista de angora ya no me recordaba a la de antaño, tu vestimenta ya no decía nada de ti pues los años la habían cambiado y yo apenas te he visto, tu espalda tenía una holgura de la que antes carecía; a pesar de todo esto, sabía - y sé- que eras tú.
Por mucho que me precipité en tu busca no atiné ha alcanzarte. Desapareciste de mi vista.
Extenuada, continué con mi anterior camino. ¿Por qué no logré alcanzar tu hombro? ¿Por qué no logré alcanzarte?
Tenía la esperanza de volver a encontrarte; el escuchar el murmullo de un velocípedo hacía que esta deambulante hipsipila alevosa me fustigara con el recuerdo de no haberte alcanzado.
Empecé a correr intentando amnistiar el no haber llegado a ti. No sé cuándo comencé a correr; tal vez comencé en el índigo puente, tal vez en el glauco verdado, o en el parque en el cual una vez estuvimos aquel día después de habernos zambullido en la tibia linfa... Solo sé que corrí y durante un momento creí verte, y tu recuerdo volvió turbio e intangible, y una mano -mi mano - se elevó en el aire en representación de un delirio, y al fin, al fin, palpé tu atezada vestimenta. Te alcancé - en la quimera que deseaba que fuera real-.

Ahora llueve por el cargado ambiente de antes. Muchos charcos se han formado, y de uno de ellos, emerge tu recuerdo, una vez más.