viernes, 1 de agosto de 2008


En medio de un lago hay una montaña enorme. En esta montaña hay una cueva cuyos miles de caminos pierden y confunden. En el lugar más recóndito de uno de los caminos se encuentra una pequeña caja. Dentro están mis sueños, ilusiones, esperanzas, pensamientos y.... algo más. Algo que no quiero que veas ni que vean.
No atraveséis el lago, no trepéis la montaña, no encontréis la cueva, no busquéis en los caminos y, sobre todo, no abráis la caja .
Lo que no quiero que veáis es horrible. Está roto, yo lo he roto. Sus fragmentos han sido desgarrados de una manera tan tremebunda que abominables figuras se han formado. Aun así deseo que se quede tal como está porque es lo único que me queda para recordar los retazos de aquellos días felices.
¿Por qué habéis llegado hasta la caja? Os he tenido que vendar los ojos para que no lo veáis pero, a pesar de todo, lo estáis arreglando. No os dais cuenta de lo que estáis tocando. Es muy preciado para mi, es delicado y si me lo acotejáis recordad que tendréis que cuidarlo.
Quiero que esté roto. Luego me lo romperéis y no dejaré que eso pase . Al final llegará el momento de que lo destrocéis pero lo evitaré una vez más. Lo volveré a romper yo misma, romperé todo lo que estáis arreglando ahora antes de que terminéis.
Pero también quiero que deje de estar destrozado. No sé lo que hacer...
Esta vez confiaré en vosotros. Os lo entregaré para que hagáis lo que queráis con "eso". Rompedlo, arregladlo, ataviadlo, engañadlo, heridlo, abandonadlo. Pero hay una cosa que no dejaré por nada del mundo que toquéis, se quedará tal como yo lo dejé para siempre porque sólo una persona podrá acercársele .
No os atreváis a pensar que podéis cambiar eso de mi. Esa parte de mi nunca cambiará, se quedará congelada como ahora . Lo demás es vuestro.

No hay comentarios: