Son palabras pohibidas que ya no tengo permitido decir; nunca las llegué a decir. Me gustaría tanto poder decirlas sólo una vez... Al fin y al cabo no hacen daño a nadie, ya todo está olvidado y han perdido todo su valor, pero puede que aún te hagan efecto. Es por eso que tal vez sea mejor que las guarde, es mejor no arriesgarme a que pierdas lo que ahora tienes. Yo no te podría dar nada; no estoy hecha para la felicidad y está demostrado que a mi lado no se puede estar.
Si en algún momento me pierdo en el anhelo de decírtelas ya tengo un castigo preparado y creéme, con este castigo lo puedo pasar muy mal. Dejaré de expresarme, dejaré las formas, los colores, dejaré de dibujar. Creo que es un precio justo por decir esas palabras. Si por un casual esas palabras te hacen recordar algo del pasado y cambian algo en tu vida te juro que no me volverás a ver. Dejaré de buscarte para ver si estás bien, si eres feliz.
Aprovechando que no estás, querido sueño irrealizable, te digo:
Te quiero



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