lunes, 11 de agosto de 2008

DEPRESIÓN


He escuchado decir varias veces a personas decir a las que tienen depresión "anímate". Me pregunto si en serio creen que es tan fácil. La depresión no es sólo tristeza, es el vacío, es miseria. Es dolor y es la nada. Nadie tiene simplemente " depresión". Sufren por ella. Esto es depresión:


Te levantas a las 5, 6 , quizás a las 7 , pensando que no has hecho más que quedarte dormida. Es que lo has hecho. Si no tienes que estar en ninguna parte eres capaz de quedarte en la cama por 3 horas más... muy cansada, demasiado miserable y patética como para arrastraste fuera de la cama. O tal vez dormirás hasta la una porque es más fácil dormir la mayor parte del día que vivirlo, y de todas formas estás increíblemente cansada. Te abrirás paso durante el día, sabiendo que cada hora será un continuo forcejeo y sin saber cómo te sentirás mañana. Te preguntarán si estás bien y tú simplemente sonreirás y dirás " nada, es sólo que estoy cansada".


Sí, estás cansada. Estás cansada de vagar a lo largo del día, sin ansias de vivir. Pero tú simplemente sonríes, y te creerán. Es mucho mejor mentir de todas formas, y podrás estar libre de culpabilidad la mayor parte del tiempo. Tal vez encuentres alguna manera temporal de librarte de la culpa. Tal vez dibujando, escribiendo o cantando.Tal vez cortándote, comiendo , quemando, limpiando, bebiendo , muriéndote de hambre, arañando, destrozando, sobredosis... Cualquier cosa para hacer que tu mente olvide la completa miseria de la que parece estar tan obsesionada. Lo que no sabes es que estas acciones pronto te perderán. Pasarás los días no sólo perdida en la calima de pensamientos, sino que tu mente estará tan consumida por estos pensamientos de escapar y autodestrucción que pensarás que vas a explotar. Verás una serie de líneas, y pensarás en las preciosas cicatrices que puedes hacer donde las vas ha hacer. Tu mente girará continuamente en torno a los pensamientos de dolor, y diferentes maneras de destruirte o, mejor dicho, maneras de destruir el monstruo que hay en ti. Por supuesto, ninguna de ellas funcionará. Pasarás la noche sola, sentada y mirando a la nada, pensando en cosas sin sentido como si tuvieran importancia, como si de verdad estuvieras ahí. Ten cuidado con dónde le dejas a tu mente deambular. La noche es el momento más oscuro de la depresión. Es cuando todos los demonios salen, cuando te vuelves más débil. Es cuando te herirás a ti misma sólo para que los impulsos cesen por 5 segundos. Es cuando pasarás horas llorando y gritando sin ninguna otra razón más que la agonía del interior. Temblarás y sentirás que tu cuerpo entero va a derrumbarse o explotar. Nadie lo entenderá. No tienes camillas de hospital, suero, vendas o agujas para hacer que los demás se preocupen. Para hacer que se den cuenta que esta pequeña triste niña está enferma y necesita ayuda. Por supuesto, la depresión habrá eliminado la mínima autoestima que tenías, así que tendrás demasiado miedo como para pedir la ayuda que necesitas.

Simplemente sigues adelante, con la esperanza de que alguien se dé cuenta de tu lenta, meticulosa autodestrucción.

No os preocupeis, no va a ser siempre tan malo. Algunos días puede que incluso te sientas estable. Puede que algún día te levantes con algo de fuerza , sintiendo un destello de esperanza, que tal vez las cosas mejoren, que todo está mejorando y tienes suficiente fuerza para luchar. Entonces alguna cosa insignificante irá mal y volverás a derrumbarte. Te sientes estúpida por el simple hecho de pensar que algo hubiera podido mejorar.

¿Alguna vez has sentido que tu cuerpo se podría desmoronar en cualquier minuto? Desmoronarse como si lo que sujetaba tu cuerpo se hubiera perdido. Así es como se siente todo el tiempo al tener depresión. Esa cruda fragilidad. Sientes como si el más mínimo trastorno en tu vida, o en tu cabeza, o en el mundo pudiera enviar todo a una espiral sin fin. Y puede. El más diminuto error puede hacer que te odies más de lo que nunca te has imaginado. La mínima grieta en tu mundo puede hacer que todo deje de tener sentido.

La depresión detruye cualquier recurso que tengas. Cualquier sustento de fuerza o coraje que hubieras guardado para alguna emergencia. De modo que si un rayo te arremete, puedes ir despidiéndote de sobrevivir a los estragos de un ciclón sin un bote salvavidas. Te deja por los suelos y cualquier pequeña grieta es como un terremoto y cada minuto se va esperando a la próxima sacudida. Y entonces, un día, te verás hecha un ovillo en el suelo de tu habitación, sollozando, porque no encuentras nada para ponerte. Cualquier pequeño detalle es una prueba de lo poco que vales. De repente, comienzas a esperártelo. Te anticipas a los malos ratos, porque sabes que los buenos se están burlando de ti. Y están repletos de miedo y ansiedad para cuando todo vuelve a romperse. Estás siempre esperando a la próxima crisis. Te has acostumbrado tanto a sentirte miserable, tanto, que la felicidad es un sentimiento extraño que no volverás a dejar que lo experimentes de nuevo. No lo mereces. Entonces te vuelves frío, lo cual a veces, es peor que los anteriores "episodios" depresivos de gritar y llorar. Te encuentras a ti misma implorando para que vuelva a doler, porque cualquier sentimiento es mejor que no sentir nada en absoluto. La depresión es una de las más crueles enfermedades. ¿Sabes?, es más fácil luchar cuando puedes verle a todo eso un final. Cuando sabes que al final vas o a ganar o a perder. Pero, sea como sea que vaya a acabar, la guerra acabará. Lo que ocurre con la depresión es que nubla tu percepción para el futuro y hace practicamente imposible ver el final. Comienzas a pensar que no hay tal cosa como " ganar" y para qué molestarte luchando si ya sabes el resultado. Gradualmente te arranca cualquier rastro de esperanza que hayas tenido. Y sin esperanza, es difícil ver un futuro o alguna razón por la que luchar.

2 comentarios:

victoria dijo...

No está del todo completo , pero es que es algo difícil expresar esto

Valkyrie dijo...

Siento que esto vaya a sonar duro, y tal vez duela, pera creo (espero) que te ayudara ver las cosas desde un punto de vista que te diga lo que HAY, y no lo que quieres oír.
Independientemente de cuánto te duela o cual sea la causa, autocompadecerte no te ayudara en nada.
Suena duro, y más cuando lo único que queremos es una mano que nos sujete y nos diga que todo saldrá bien.
Pero la vida no se regala, ni siquiera se encuentra por casualidad.
Lucha, levantate y deja de pensar en lo horrible de las cosas y lo miserable y sola que puedas llegar a estar.

No te prometeré un futuro ni seré tus piernas. Nadie lo será.
Pero, si decides que ya has tenido suficiente y quieres dejar de pensar en lo mal que lo estás pasando, aquí estaré yo, aunque solo sea para despotricar contra el amanecer.

Cuidate, no esperes que lo haga nadie. No te lamentes porque nadie lo vaya a hacer.
No eres la única. Pero estás sola. Como todos los demás. exactamente como todos los demás.
Sin importar los motivos.