jueves, 14 de agosto de 2008

En la laguna


Mira la bóveda celeste, pero no la crepuscular; mira la noctívaga. Mira las estrellas y sus brillos a veces añíles, otras veces blancos o azafranados. Se escucha la albina o como tú la llamas laguna, porque para ti, en la noche, te recuerda a uno de los agujeros negros del cielo y por lo tanto te parece algo hueco e imperfecto.

Deja de mirar al cielo y observa lo que escuchabas . Dices que esta laguna es para ti algo imperfecto y vacío pero ¿no ves en ella el reflejo de las noctilucas? Son iguales a las estrellas y bailan para nosotros. ¿Porqué no pruebas a pedirles deseos? Tal vez te concedan alguno.

Las estrellas están demasiado lejos para alcanzarlas, demasiado esplendor, demasiada magnificencia. Fueron de los primeros entes que creo Caos; son hijas de Nix, sobrinas de Erebo y Gea, además, su grandeza casi se puede comparar con Éter.

Confórmate con las luciérnagas, que al menos puedes tocarlas. Me gusta más este cielo, este de aquí en el que se pueden atrapar los sueños, nadar en su infinidad, crear ondas y reflejarnos los dos, sin nadie más.

¿Todavía te parece vacío?

-No. Ahora veo que está lleno de ti y de mi, de nosotros. Veo nuestros sueños volar, nos veo en su profundidad ; ya no está vacío.

No hay comentarios: